19 de agosto de 2012
La elegancia del Erizo - Muriel Barbery
El lunes pasado fui con mi
hermana a buscar pinturas de Vermeer
para colgar en nuestra habitación y algunos libros que hace ya varios
meses deseaban leer. Tome uno que me parecía interesante porque hablaba sobre
los fantasmas de la infancia y lo difícil que es ser un niño era de Xavier
Velasco un simpático autor mexicano, lo que nunca pensé es que al tomar ese
libro despertaría el interés de un nuevo amigo, que al igual que yo amaba los
libros. Así que este sujeto Raúl de llama, me exhorto a compartir lo que leía a
interesar a las personas para que formaran parte de este maravilloso mundo de
las historias, así que pensé que una buena manera de hacerles llegar mis
comentarios y recomendarles lecturas fue por medio de este blog. Espero que les
agrade y si tienen tiempo leer un poco ya verán que no se arrepentirán.
El día de hoy
comenzaremos con uno de mis libros favoritos y del cual se encuentran muchas
citas en este blogeer, La elegancia del
Erizo de la escritora francesa Muriel
Barbery.
En el número 7 de la Rue
Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. Paloma, una
solitaria niña de doce años, y Renée, la inteligente portera, esconden un
secreto. La llegada de un hombre misterioso propiciará el encuentro de estas
dos almas gemelas. Juntas, descubrirán la belleza de las pequeñas cosas,
invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor. La
elegancia del erizo es una novela optimista, un pequeño tesoro que nos revela cómo
sobrevivir gracias a la amistad, el amor y el arte. Mientras pasamos las
páginas con una sonrisa, las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje
melodioso, un cautivador himno a la vida.
Este libro
me lo regalo mi hermana en mi cumpleaños 19 es uno de los mejores regalos que
me han dado en la vida. En mi opinión es un libro algo difícil de leer para
alguien que no acostumbre leer con regularidad ya que este emplea muchos términos
filosóficos, aunque cuando va avanzando la trama el libro va resultando más
ameno.
La historia
transcurre en un edificio de parís en el cual viven varias familias de buena posición
económica. Renée es la portera del edificio que tras una fachada de mujer
inculta y vulgar esconce a una persona con muchos conocimientos, en su mundo
Renée disfruta frente a su video grandes obras de cine y escucha a maravillosos
músicos, pero lo que más me agrada es su gusto por lecturas de grandes filósofos
y poetas.
Paloma es
una niña súper dotada que intenta ocultar su gran inteligencia, vive en el
edificio donde trabaja Renée con su padre que es un diputado, su madre que es
adicta al psicoanálisis y una hermana a la que odia, a ella no le gusta la vida
que llevan sus padres y decide que cuando cumpla los 12 años se va a suicidar, porque
no quiere terminar igual que ellos.
La vida de
estas dos personas da un cambio cuando se muda al edificio un nuevo inquilino japonés,
que sacara lo mejor de cada una de ellas. Es una obra divertida, tierna, llena de arte, belleza
e ironía.
Si se teme el mañana es porque no se sabe construir el presente, uno se
dice a sí mismo que podrá hacerlo mañana y entonces ya está perdido porque el
mañana siempre termina por convertirse en el hoy.
5 de agosto de 2012
4 de agosto de 2012
Paris Je T'aime
Yo
te enseñe el barrio, mis bares, mi colegio. Te presente a mis amigos, a mis
padres. Escuche los textos que tú ensayabas, tus cantos, tus esperanzas, tus
deseos, tu música. Tu escuchaste la mía, mi italiano, mi alemán, mis pinitos de
ruso, yo te regale un walkman, tú me regalaste una almohada. Y un día me
besaste, el tiempo pasaba, el tiempo volaba y todo parecía tan fácil, tan
sencillo, tan libre, tan nuevo y tan
único, íbamos al cine, íbamos a bailar, íbamos de compras, reíamos, tu
llorabas, nadábamos, fumábamos, nos afeitábamos, de vez en cuando tu gritabas,
gritabas sin motivo o con motivo a veces, si, a veces tenias motivo. Yo te
acompañaba al conservatorio, yo estudiaba para mis exámenes y escuchaba tus
ejercicios de canto, tus esperanzas, tus deseos, tu música, tú escuchabas la
mía. Los dos estábamos cerca, tan cerca... Siempre íbamos al cine, íbamos a
nadar, nos reíamos juntos, tú gritabas, con motivo a veces y otras sin motivo...
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